

Verity Lane no es quien dice ser. Llega a la remota Halloway Hall con un nombre falso y el reloj de un muerto escondido contra sus costillas. Solo necesita una cosa: sobrevivir un mes como dama de compañía, conseguir una referencia y desaparecer en el siguiente puesto anónimo antes de que alguien descubra la verdad que carga. Pero el señor de la casa es ciego, y lo que no puede ver lo lee con precisión inquietante: el roce de su silla, el quiebre en su voz, la cicatriz fina en su palma que encuentra con las yemas de sus dedos. Una rosa prensada dejada en su almohada. Llaves movidas durante la noche. Una puerta cerrada con cerrojo que nadie abrirá. Cuanto más investiga Verity lo que realmente sucedió en Halloway Hall, más se convierte en un espejo del secreto que la trajo aquí. Atraída por un hombre tan reservado y peligroso como ella, debe decidir cuánto tiempo puede seguir escondiéndose y qué costará cuando el pasado finalmente la alcance. Un relato gótico de lenta combustión sobre secretos, deseo y el terror de ser verdaderamente conocida.