

A sus cuarenta y cinco años, Pam Collins está harta de sentirse como un frágil secreto. Tras un devastador diagnóstico de lupus que agotó su cuerpo y su espíritu, conseguir un huerto comunitario en Brooklyn debía ser su santuario: un lugar para sanar entre la tierra y el sol, lejos de miradas compasivas. Pero la parcela 14-B ya está ocupada. Entonces aparece Rafael: silencioso, de espaldas anchas y demasiado cómodo reclamando su espacio. Él no hace preguntas; simplemente trabaja la tierra con manos expertas y encallecidas que le recuerdan a Pam que es una mujer que lleva ocho meses sin ser tocada. En lugar de discutir, ambos caen en una rutina magnética y silenciosa. Mañana tras mañana, trabajando codo a codo, los límites entre sus espacios se desdibujan. Sin embargo, a Pam le aterra que la vean como a una mujer rota, y es evidente que Rafael oculta sus propias sombras. A medida que aumenta el calor de la primavera, también crece la tensión embriagadora entre ellos. ¿Dejará Pam caer sus muros para florecer bajo su intensa mirada, o sus secretos arrancarán de raíz lo único hermoso que está naciendo entre ellos? Un romance lento y emotivo sobre segundas oportunidades y pasiones inesperadas.