

A Yara Vehr le quedan exactamente veintiocho días de vida. Una maldición letal avanza hacia su corazón, y su única oportunidad de venganza es robar una leyenda. Como la ladrona más hábil de Mehrazad, burlar la seguridad del Sultán es un juego de niños. Sin embargo, su botín —una antigua lámpara de bronce— alberga a un prisionero mucho más peligroso que cualquier guardia real. Este devastador inmortal no concede deseos: exige un precio. Por cada asesinato necesario para destruir a la corte corrupta que arruinó a su familia, él le arrebata años de vida. Unidos por un pacto sombrío y obligados a convivir en su sótano oculto, la fría ladrona y la enigmática entidad inician una danza mortal de poder y tentación. Él es fuego y magia pura; ella, hielo y voluntad de hierro. Pero mientras el tiempo se agota y la línea entre amo y monstruo se desdibuja, Yara comprende que podría perder mucho más que la vida. Podría estar entregando su corazón a una criatura dispuesta a reducir el mundo a cenizas solo por ella.