

Hace tres años, la Reina Regente Isabelle Varren pronunció la fórmula que debía terminarlo todo. La negación rompe. El cuerpo olvida. Construyó su reinado, su certeza y su soledad sobre esa única ley. Pero en el momento en que cruza las puertas plateadas de Vairn para negociar un tratado que podría salvar su reino o destruirlo, el calor regresa bajo sus guantes, bajo y constante e imposible. El hombre al otro lado de la mesa es Cal Doren, soberano del Norte rival, quien la recibe sin séquito, sin reverencia, y con ojos que se niegan a encontrar los suyos. Cada palabra entre ellos se mide en años, guarniciones y terreno que no puede cederse. Sin embargo, el vínculo que ella cortó no lo ha olvidado a él. Mientras las negociaciones se tensan y cada concesión cuesta más que la anterior, Isabelle debe decidir si la elección que la definió fue sabiduría o simplemente miedo bajo una corona. Algunas negaciones no rompen. Esperan. Una fantasía de combustión lenta sobre poder, contención y la atracción que dos gobernantes no pueden permitirse sentir.