

Eira Solnborn dejó atrás su antigua vida para forjar acero y silencio en las gélidas montañas. Pero su pasado como maestra atadora la alcanza cuando la Templar Order llama a su puerta, arrastrando a un prisionero imponente y encadenado. Él es peligroso. Alberga una entidad oscura e insondable en su interior. Y Eira recibe la orden inexcusable de atarlo usando su propia sangre. A medida que graba sus runas y desliza sus cuchillas sobre la piel del cautivo, se forma entre ellos una conexión íntima y aterradora. Él no lucha contra su magia: la observa, espera y la atrae irremediablemente hacia su órbita silenciosa y devastadora. Atrapados juntos en su forja aislada, las líneas entre captor y cautivo comienzan a desdibujarse. Cada corte, cada gota de sangre compartida, teje un vínculo que amenaza con quebrar su corazón cuidadosamente protegido y las leyes mismas de la Orden. En un mundo de hierro, sal y sombras, atar a un monstruo podría significar liberar la pasión que creía haber enterrado para siempre. ¿Completará el ritual o se rendirá al hombre que ahora está atado a su alma?