

A los cincuenta años, Vivienne Whitaker ha construido una vida de control sereno: propiedades de lujo vendidas bajo una luz dorada, cada plano trazado por su propia mano. Entonces, una visita nocturna a una mansión sobre el acantilado se convierte en una trampa, y la mujer que entra en esa casa no es la misma que huye de ella. Su sangre huele a tierra y hueso. Sus ojos arden en oro. Algo antiguo y robado despierta en su interior, y dos hombres poderosos quieren reclamarlo: uno para encadenarla, otro para coronarla. Pero Vivienne lleva veinte años vendiendo los sueños ajenos. No tiene ninguna intención de convertirse en la posesión de ningún hombre. Mientras una guerra oculta por un linaje real masacrado la arrastra hacia la luz, descubre que su poder nunca fue un regalo, sino una herencia arrancada al nacer y devuelta a través del dolor. Esta no es una historia sobre el amor que salva a una mujer. Es sobre una mujer que termina el libro de pie, por encima de todos los hombres en la sala. Primal, peligrosa y explícita sin disculpas, para lectoras que quieren ver a su heroína alzarse.